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Creador y criaturas: cuando la vida comenzó a poblar Vitaterram

  • Foto del escritor: Alvaro Panzitta
    Alvaro Panzitta
  • hace 4 días
  • 3 min de lectura

Mientras los Guardianes del Cielo comenzaban a descubrir el misterio de la libertad, Elohim continuaba su obra.

El universo no apareció terminado de un instante a otro. En Crónicas de Thundra, la creación es presentada como una historia inmensa, paciente, desarrollada durante millones de años. Dios crea, sostiene y contempla cómo aquello que ha hecho comienza a desplegar las posibilidades que Él mismo puso en su naturaleza.

Así comienza la historia de Vitaterram.



  1. Una creación que crece

Primero llegaron criaturas diminutas. Después, organismos capaces de transformar lentamente el mundo. Las aguas cambiaron, la atmósfera se volvió respirable y la vida comenzó a multiplicarse.

Pasaron eras enteras.

Aparecieron nuevas formas de vida, plantas, criaturas marinas, animales terrestres y, mucho después, los enormes seres que poblarían la llamada Era Lurásica.

En este punto, la historia de Thundra comienza deliberadamente a mezclar aquello que reconocemos de nuestro propio mundo con la fantasía: junto a criaturas semejantes a los grandes animales prehistóricos aparecen dragones, hidras, terraéreos, aves solares y otras especies que forman parte de la historia perdida de Vitaterram.

Pero detrás de todas ellas permanece el mismo Creador.


  1. Evolución y creación

Dentro de Eutrapelia, evolución y creación no son ideas enfrentadas.

Que una criatura proceda de otra mediante un larguísimo proceso natural no significa que Dios haya dejado de ser su Creador. Las leyes de la naturaleza, sus capacidades y la posibilidad misma de que la vida se desarrolle pertenecen también a la obra creadora.

Por eso, una de las ideas centrales de este capítulo podría resumirse así:

Dios no compite con la naturaleza: la naturaleza existe porque Dios la crea y la sostiene.

La creación posee un orden verdadero. Los seres vivos nacen, se desarrollan, se reproducen y cambian. Dios no necesita convertir el universo en un teatro de títeres para seguir siendo su Señor.


  1. El Adversario no puede crear

Pero mientras la vida florece, los Guardianes rebeldes descubren algo fundamental. Pueden destruir. Pueden alterar. Pueden aprovechar aquello que ya existe e intentar corromperlo. Pero no pueden crear de la nada.

Esa diferencia será fundamental para toda la cosmología de Eutrapelia: Elohim es el único Creador.

El mal no posee una creación propia. Necesita siempre de algo bueno que exista previamente para deformarlo. Incluso cuando el Adversario provoca cataclismos y destrucción, trabaja sobre una realidad que no le pertenece.

Y Dios puede hacer surgir nuevamente el bien incluso de aquello que sus enemigos pretendieron utilizar para destruir.


  1. Providencia y libertad

Crónicas de Thundra tampoco pretende presentar a Dios como alguien que evita inmediatamente toda consecuencia dolorosa.

La creación posee leyes. Y las criaturas racionales poseen verdadera libertad. Eso significa que las decisiones tienen consecuencias. Dios podría intervenir de manera extraordinaria, pero su omnipotencia no consiste en capricho. Su poder está unido inseparablemente a su Sabiduría y a su Amor.

Por eso acompaña la historia de su creación incluso cuando atraviesa catástrofes, pérdidas y transformaciones. Nada escapa a su providencia.

  1. Una historia que conduce hacia el hombre

Al final del capítulo aparece por primera vez una expectativa nueva.

Durante millones de años Vitaterram ha cambiado. Han nacido y desaparecido incontables criaturas. Se levantaron montañas, se formaron mares y enormes animales dominaron la tierra y los cielos.

Pero Elohim todavía espera algo. Una criatura diferente. Una criatura capaz no solamente de existir, sino de conocerlo y amarlo libremente. El hombre. Y con su llegada comenzará una etapa completamente nueva en la historia de Thundra. Porque toda aquella inmensa creación estaba preparándose para el encuentro entre el Creador y una criatura hecha a su imagen y semejanza.

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